El contrato de franquicia en el Ecuador

El contrato de franquicia en el Ecuador
Autor
Escrito por Santillán Abogados

Fecha: marzo 31, 2021

Hasta el año 2019 en que se reformó el Código de Comercio, la franquicia obedecía a la celebración de un contrato atípico, innominado, consensual y sinalagmático que, no se encontraba regulado por la legislación ecuatoriana.

A partir de la reforma, la normativa lo reconoce como un contrato en virtud del cual, una de las partes, denominada franquiciante, en calidad de titular de un negocio, nombre comercial, marca u otra forma de identificar empresas, bienes o servicios, otorga a otra, llamada franquiciado, la posibilidad de explotar comercialmente sus derechos de propiedad intelectual, secretos empresariales, así como las actividades que se desarrollan con tal nombre, marca o identificación, dentro de los términos convenidos en el contrato, a cambio de una retribución económica.

En el Ecuador, el contrato de franquicia debe otorgarse por escrito, pudiendo incorporarse a este, todos los anexos que permitan describir con precisión el alcance de la operación, la que, en principio, será reservada, entendiéndose, por tanto, que los términos del contrato serán confidenciales.

Será obligatorio determinar, así mismo, la retribución económica a ser reconocida en favor del franquiciante, la cual podrá establecerse, no obstante, del modo que más convenga a los intereses de las partes, sin que exista un parámetro legal mínimo a verificarse, privilegiándose en consecuencia, el arbitrio privado de los comparecientes.

Para que el contrato de franquicia tenga validez en el Ecuador, deberá contener:

  1. La descripción del contenido y características de la franquicia.
  2. La duración del contrato, las condiciones de su renovación o modificación.
  3. La determinación de la retribución que debe percibir el franquiciante.
  4. Las causas y efectos de la extinción del contrato, incluyendo la forma en que, cualquiera de las partes lo pueda dar por terminado.
  5. El señalamiento del territorio en el que podrá operar el franquiciado.
  6. La descripción clara de los derechos, bienes o servicios que se otorgan.
  7. Las garantías de cumplimiento que debe otorgar el franquiciado; y,
  8. Los términos de confidencialidad.

Y es que, el contrato de franquicia lleva implícito un deber de confidencialidad a cargo del franquiciado, respecto de toda la información, sea verbal o escrita, que reciba durante la etapa precontractual, durante la ejecución del contrato e incluso después de la terminación de este.

Salvo que se disponga lo contrario, la franquicia conlleva la autorización para que el franquiciado pueda utilizar el nombre comercial, marca, signos distintivos o cualquier otro tipo de derechos de propiedad intelectual del franquiciante que se hallen relacionados con el objeto del contrato y que sean necesarios para su cumplimiento.

Será de obligación del franquiciado, desarrollar su actividad, respetando los modelos del franquiciante, especialmente en lo que, a proveeduría, asesoría, asistencia, know how y controles se refiera.

Dependiendo su naturaleza, el contrato puede incluir requisitos adicionales, como:

  1. El uso de una denominación u otros derechos de propiedad intelectual o industrial.
  2. Presentación uniforme de locales, medios de transporte o cualquier identificación que indique que se ejecutan las actividades de conformidad a los lineamientos del otorgante.
  3. La trasmisión de conocimientos técnicos o un saber hacer, que deberá ser propio, sustancial y singular.
  4. El deber de no competir con el franquiciante; y,
  5. Asistencia comercial y técnica durante la vigencia del acuerdo, sin perjuicio de las facultades de supervisión o control del franquiciante.

El franquiciado por su parte, estará obligado a:

  • Cumplir estrictamente los métodos y sistemas relativos al funcionamiento del negocio establecidos por el franquiciante.
  • Usar las materias primas, bienes o servicios que las partes hubiesen establecido en el contrato, respetando la calidad y otros atributos convenidos;
  • Guardar total secreto sobre las informaciones que tengan el carácter de confidencial según el contrato.
  • Acondicionar y mantener el local o establecimiento de acuerdo con las normas, imagen de marca y decoración que establezca el franquiciante.
  • Usar los métodos publicitarios y promocionales que se indiquen en el contrato.
  • Reflejar con fidelidad el modelo de franquicia que se haya pactado, a fin de que se reconozca que se trata de una unidad entre otras que tengan las mismas características y naturaleza, y que provengan, directa o indirectamente, del franquiciante.
  • No podrá hacer modificaciones al modelo de negocio sin la autorización expresa y por escrito del franquiciante.
  • Pagar la retribución económica convenida.
  • Indemnizar al franquiciante por los perjuicios derivados del incorrecto uso de la franquicia.

No contempla la normativa ecuatoriana, la necesidad de obtener licencias, pagar tasas o cumplir con procedimientos de registro. Tampoco existe un régimen tributario especial, estando por tanto el negocio de franquicia sujeto al pago de los impuestos ordinariamente contemplados a una operación comercial habitual.

En definitiva, el contrato de franquicia en el Ecuador se desarrolla bajo el principio de autonomía de voluntad de las partes, dentro de las limitaciones legales antes mencionadas.

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