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Formas de establecer una empresa extranjera en España y la oportunidad de negocio

Antes de entrar en el análisis de las principales modalidades para establecer una empresa extranjera en España, es necesario conocer  los puntos fuertes del país a nivel global, toda vez que estos brindan una amplia oportunidad de negocio a los inversores extranjeros. 

En armonía con lo dicho, cabe destacar la flexibilidad y adaptabilidad de los operadores económicos y la calidad de vida que ofrece el Estado español, así como las ayudas otorgadas a empresas extranjeras, tanto por la Administración Central como por determinadas Comunidades Autónomas, que decidan invertir en territorio español en forma de subvenciones, ventajas fiscales, acceso preferencial al crédito…entre otras.

De igual forma, otro factor de gran interés para los inversores extranjeros, aunque en este caso, solo para países pertenecientes a la Unión Europea que decidan establecerse en suelo hispano, es el principio de libre establecimiento y de no discriminación que rige en el país. Lo que conlleva que los inversores extranjeros comunitarios puedan ejercer cualquier actividad con las mismas condiciones que un inversor español.

Expuesto el marco general y de negocio establecido en el modelo español, conviene analizar las principales formas de establecer una empresa extranjera en España (3):

1.- Crear una sucursal:

Esta primera modalidad constituye la forma más usual. El Reglamento del Registro apunta en su artículo 295 noción de sucursal: “todo establecimiento secundario dotado de representación permanente y de cierta autonomía de gestión, a través del cual se desarrollen, total o parcialmente, las actividades de la sociedad.” 

De acuerdo con el ordenamiento jurídico español,  la constitución de una sucursal no supone la creación ex novo de una sociedad, ya que la misma no cuenta con personalidad jurídica propia, sino que es compartida con la sociedad matriz. Ello conlleva que la sucursal española dependerá de la matriz, y no contará con Órganos de Administración propios.

Para lograr la creación de este tipo de establecimiento es necesario superar determinados trámites  entre los que se encuentran: a)- La obtención de un certificado que demuestre que la sociedad matriz cumple la legislación en su país de origen, b)- el ingreso del capital social en una entidad bancaria, c) – la constitución de la sucursal ante notario, d)-la adquisición del NIF (Número de Identificación Fiscal), e)- el pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados y f).- la inscripción de la sucursal en el Registro Mercantil.

2.- Crear una oficina de representación:

Se trata de una opción menos frecuente a la hora de establecer una empresa extranjera en España. De manera sucinta, la oficina de representación puede ser definida como una estructura de implantación empresarial inferior a la sucursal. 

Por lo que se desprende de la definición dada, la oficina de representación no tiene personalidad jurídica propia. La misma es dirigida por un representante conferido con unos poderes, sin contar, por tanto, con un órgano de administración en España. 

Por ello, no es el mecanismo más idóneo para establecer una empresa extranjera en suelo español. 

3.- Crear una sociedad filial o subsidiaria:

La tercera forma de establecer una empresa extranjera en España es mediante la creación de una filial. Por filial ha de entenderse una sociedad española con personalidad jurídica propia constituida con capital extranjero. 

Los estatutos de la filial han de estar aprobados por la sociedad matriz y esta última debe estar constituida legítimamente en su país de origen. 

A su vez, es preceptivo para la constitución de la filial realizar el ingreso del capital social en una entidad bancaria española, firmar la escritura de constitución ante fedatario público (notario), obtener el Número de Identificación Fiscal provisional, liquidar el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y la inscripción en el Registro Mercantil. Posteriormente, puede obtenerse el Código de Identificación Fiscal definitivo.

Además, la filial ha de estar provista de una denominación social autorizada por el Registro Mercantil Central para evitar que su nombre coincida con  alguna otra sociedad registrada anteriormente en el territorio español.

Como último paso administrativo a cumplir, será requisito sine qua non  registrar la filial en el Registro de Inversiones Extranjeras del Ministerio de Economía.

De lo expuesto se desprende, no solamente las atractivas oportunidades  de negocio y de apoyos de la Administración que encuentran en España los inversores extranjeros, sino también la amplia oferta de fórmulas societarias de establecimiento que ofrece nuestro ordenamiento jurídico.

 

Autor:  Círculo Legal

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